El Rey le cuenta sus secretos a Julián, el paleto publicista

noviembre 25, 2011 § Deja un comentario

Una ejecutiva de cuentas preciosa se contoneó ante mí, era Sara, llevaba la cuenta de Coca Cola, por eso de que siempre destapaba la felicidad, se acercó y me susurró al oído: “ven la sala de reuniones, te espero”. Mi testosterona se disparó y mi trasero saltó como un resorte de la silla, corrí hasta la sala y… era una encerrona. Allí estaban todos mis compañeros haciendo una votación para ver quién iba a ser el encargado de comparar la lotería de Navidad de la empresa este año. Obviamente, me tocó a mí. El sorteo estaba adulterado cuan solomillo en el cuerpo de Contador. Sara me sonrió pícaramente y no tuve más remedio que hacerle un gesto obsceno.

Salí de la agencia para pasear a Ralfy, mi corderito, y de pronto vi a la vuelta de la esquina un vendedor de la ONCE, era mi oportunidad para comprar la dichosa lotería.

Yo: Por favor, me da 32 números de lotería, que termine en 5 que siempre me han gustado las rimas fáciles.

 Lotero: Se equivoca, no vendo lotería, aunque se podría decir que en mi vida me ha tocado ya.

Yo: ¿Cómo que no vende lotería? ¿Entonces que hace con gafas de sol, muletas y apoyado en la pared?

Lotero: Verá mi buen siervo, soy el Rey.

Se quitó las gafas de sol.

 Yo: ¡Coño! ¿Qué le ha pasado en el ojo? Lo tiene todo amoratado.

Rey: Verás paleto, voy a serte sincero, mi departamento de comunicación dijo que fue un accidente doméstico…pero en realidad fue una pelea en toda regla.

Yo: ¿Y quién osó pelearse con usted?

Rey: Fue Peñafiel, me lo encontré en Palacio escondido en mi baño personal, sentado sobre la taza del váter, aunque yo lo llamo “el trono”. Cuando abrí la puerta allí estaba él libreta en mano para anotar todos lo cotilleos de la Casa Real.

Yo: Será Mamón

Rey: Al principio me dijo que todo era obra de Marichalar, pero acabó confesando y no tuve más remedio que lanzarlo a las fieras de Palacio. No sé cómo sobrevivió y logro llegar hasta el plató de Sálvame. Al día siguiente llegaron colaboradores de programas del corazón a defender a su compañero. Matamoros se saltó el control de seguridad y pasó lo que pasó.

Yo: Malditos… le habrán jodido el discurso de Navidad.

Rey: Si es el mismo desde 1999. Cambian las fotos por Photoshop y listo. Bueno, me voy, que he quedado con Bárbara Rey.

Aclaración para la Casa Real y sus ganas de censurar: Esto no es real, es una historia ficticia del rey de algún lejano país.

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