Cap.9: Julián, el paleto publicísta

marzo 18, 2011 § Deja un comentario

El cartero entregó el sobre a Julián y este lo abrió con tal prisa que rompió el sobre en mil pedazos, incluido el sello con la cara del Rey, con lo que se exponía a que le acusaran de injurias a la corona. Ya había pasado una vez algo parecido en el pueblo, cuando el abuelo de Julián había escupido en el dorso incorrecto (o correcto según se mire) a un sello con la cara de Franco. Alguien le disparó y el pobre abuelo murió del susto, en el pueblo nunca se supo quien fue, pero estaba claro que era un FRANCOtirador.

Pues bien, a lo que íbamos, Julián abrió el sobre y allí había una respuesta a sus solicitudes enviadas a las agencias de publicidad.

El texto decía lo siguiente:

“Julián, soy el director creativo de una agencia molona de Madrid. Me he quedado impresionado con tu carta de presentación… esa sencillez, el ir directamente al grano, la concesión, el saber estar, las faltas de ortografía para llamar la atención del espectador… increíble el “Soy Julián, hencantau”, una carta de presentación sin precedentes. Me río yo de las musas ¡JA!

Recientemente fue despedido mi ayudante personal, un becario que no acertaba nunca nada de lo que hacía, un día le mandamos a echar la primitiva y sacó a mi abuela de casa.

Necesitamos un nuevo becario. Hemos visto que dominas perfectamente el garrulo hablado y escrito, estas en posesión del TOELF nivel avanzado. Necesitamos una persona para cubrir un puesto (porque tenemos un escorchón en la pared) en el departamento creativo y hemos pensado en ti.

Así que si todavía estás interesado en la oferta, el puesto es tuyo.

P.D.: Empiezas en una semana y me gusta el café muy cargado.”

Julián dio un salto de alegría, besó la calva del tocadiscos Armando, que se disponía a poner fin a las fiestas del pueblo con un conciertazo, y manteó a su corderito Ralfy hasta colgarlo en lo alto del campanario (tuvo que ir corriendo a sacarlo de allí porque ya se sabe lo que pasa en fiestas de pueblo, un campanario y un corderito).

Julián rebosaba alegría y bailó durante toda la noche con sus amigos Ambrosio, Hermengildo, Roseldo, Joaquín y Estalentado al son de la música de Armando. Desde aquella noche, el tocadiscos fue bautizado bajo el nombre de Armando Estropicio, debido a lo insoportable que resultaba su “música”.

Era la noche de despedida hacia la gran ciudad: Madrid. El sueño de conocer a Teresa Rivero estaba más vivo que nunca y la publicidad le esperaba. Todos los amigos de Julián prometieron visitarle mensualmente. Ralfy sería su fiel compañero de batallas y le acompañaría a la capital de España. De modo que para celebrarlo se tomaron unos chatos de vino al son del guateque bailando Paquito el chocolatero y arrimando bien el churro a la hija del alcalde.

¿Le harán la vida imposible en la agencia molona? ¿Con qué medio de transporte irá Julián a Madrid? ¿Se perderá? ¿Cómo será su equipaje? ¿Es una estrecha la hija del alcalde?… en el próximo episodio lo sabrás.

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