Cap. 6: Julián, el paleto publicista

febrero 25, 2011 § Deja un comentario

Tras comprobar que la morenaza Falete no era tal, Julián salió corriendo como un Contador cualquiera con un filete contaminado de clembuterol. Agarró a su corderito Ralfy y cogió el primer autobús a su pueblo.

Para no pagar dos billetes, escondió a Ralfy en su entrepierna con tal mala suerte que su acompañante en el asiento de al lado era una monja, nada que ver con Sor Raimunda, la encargada del puticlub de su pueblo.

La dulce monjita entabló conversación con Julián mientras jugueteaba con un rosario blanco hueso entre sus manos (hu-eso creía), cuando de repente, la entrepierna de Julián se movió bruscamente, la monja quedó sorprendida pero siguió hablando sin darle importancia a lo ocurrido. Hasta que en el clímax de una conversación de pedos monja Ralfy saltó violentamente hacia la cara de la monjita. Ella pegó un berrido áspero y después un silencio rotundo inundó el autobús. La monja murió de un infarto. Nunca había visto un “cordero” de ese tamaño tan cerca.

El chofer echó a Julián y a Ralfy del autobús al grito de:

“¡Sivergüenzas! ¡A joder a vuestro pueblo!” (un grito que sirve para cualquier situación).

De modo que llegó la Guardia Civil y Julián les dijo:

–         Esos de verde ¿de qué peña son?

Así que a la autoridad se le puso muy mala hostia y le dijerón a Julián:

–         Los papeles.

–         Las tijeras-  respondió Julián creyendo que estaban jugando a piedra, papel o tijera.

Eso les encendió aún más su ojos de ira:

–         Déme el DNI.

Julián se lo dio y el agente replicó

–         Pero éste DNI está caducado.

–         Tranquilo, no me lo voy a comer.- agregó Julián

El guardia Civil estaba a punto de sacar la porra mientras miraba a su compañero se oía de fondo a Julián cantar:

–         Pim, pam. Toma unos chopitos. Viva Pinalejo del Campo, viva el alcade, viva la Anisia y sus tetas grandes.

La paciencia de los agentes se agotó y le hicieron la prueba de la alcoholemia. Como Julián había bebido tres botellas de rebujito, dos de manzanilla, una de tequila, seis trecios de cerveza y hasta la poza de los meaos… pues no estaba muy seguro de que diera positivo.

–         Sople aquí.- dijo el agente.

Tras esperar unos segundos volvió a decir:

–         ¡Madre mía! Usted ha dado 4,5

–         Vamos agente, ¿por medio punto me va a suspender?

Finalmente deportaron a Julián a Ralfy a su pueblo y nunca más podrían ir por tierras andaluzas hasta pasados 10 años bajo pena convertirse en el nuevo novio de la duquesa de Alba.

¿Se arriesgarán a pisar Andalucía de nuevo? ¿Acudirán a Sálvame para hablar de Falete? ¿Si dices muy deprisa la palabra “monja” se acaba escuchando “jamón”?

Descúbrelo en siguientes episodios.

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